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El uso de las nuevas tecnologías en el ámbito educativo cada vez está más afianzado. Poco a poco se van sustituyendo algunos elementos tradicionales por otros más prácticos, intuitivos y funcionales para los alumnos. Un claro ejemplo de ello es la utilización cada vez más frecuente de las pizarras digitales interactivas (PDI).

El empleo pedagógico de este nuevo sistema ofrece un gran número de ventajas con respecto a las pizarras que hemos podido ver en las aulas de toda la vida. Actualmente es un sistema que poco a poco se va imponiendo en los centros escolares, contando con un respaldo manifiesto desde el primer momento de su empleo.

Clases más atractivas, visuales y divertidas

Las pizarras digitales permiten aumentar la eficiencia y eficacia en el proceso educativo de los alumnos. Con estos elementos, las clases se vuelven más atractivas, visuales y divertidas, ganando en nuevos recursos y contenidos. Internet, el acceso a gráficos, vídeos o audios conforman una inagotable fuente de información multimedia de respuesta inmediata.

Este aspecto visual es muy importante para los niños ya que así se incentiva la comprensión y se visualizan mejor los conceptos. En muchas ocasiones, seguir las explicaciones del profesor en la pizarra resultan aburridas y monótonas. Con las pizarras digitales se puede incluso adaptar cada clase a los diferentes estilos de aprendizaje que requieran los alumnos.

Sin ir más lejos, el profesor dispondrá de un mayor número de fuentes para preparar sus sesiones y logrará que los alumnos participen más en clase y en las explicaciones. Las pizarras digitales fomentan la motivación, el trabajo en grupo, los debates en clase, etc. con lo que ello comporta de beneficioso para el aprendizaje de los niños.

Las pizarras digitales para los alumnos con discapacidad

Además, el uso de estas pizarras digitales interactivas no se circunscribe a una etapa educativa en concreto, sino que son válidas para cualquier periodo de la formación. Su empleo está especialmente indicado para alumnos de todas las edades, ya que se trata de un sistema que se adapta perfectamente a las diferentes estrategias docentes.

Esta herramienta tecnológica supone también un avance considerable en lo que concierne al profesorado en sí. La comodidad de manejo, la posibilidad de contar con respuestas inmediatas y la certeza de poder interactuar mucho mejor con los alumnos son algunas de las razones que se esgrimen desde este sector para la introducción de las pizarras digitales en los centros.

Ni que decir tiene que la tecnología es también uno de los mejores recursos de los que puede disponer el alumno que presenta algún tipo de discapacidad. Las pizarras digitales le brindan una formación adaptada a sus necesidades y mucho más accesible y cercana. Aquellos niños que tengan problemas de visión o audición podrán disfrutar de los mismos contenidos que sus compañeros.

En definitiva, los centros escolares que están optando por adaptarse a este cambio digital están comprobando que los resultados son inmediatos en el rendimiento de sus alumnos. Las aulas deben disponer de una infraestructura adecuada en materia TIC, por lo que poco a poco se logrará abarcar un mayor campo de acción en este sentido.

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